Las cinco claves de un vino espumoso de calidad en Navidad

En estas fechas no está de más conocer las cinco claves de un vino espumoso de calidad. Y es que el vino espumoso no es sólo el tradicional champán francés o el cava que se elabora en algunas partes de España. Los vinos espumosos andaluces -y de Jaén en particular- están en alza en el mercado, demostrando que ofrecen una calidad indiscutible, tal y como ya destacan expertos enólogos.

  1. Los vinos espumosos se adaptan a cualquier momento. Lo mismo puedes disfrutarlos solos, y percibir su persistente y largo sabor en boca, como maridar con ellos gran variedad de alimentos, como dulces o aperitivos.
    Vino espumoso de Jaén

    Vino espumoso de Jaén.

  2. A diferencia de los vinos tintos y blancos, el vino espumoso tiene una doble fermentación, como ya te contamos en un post anterior de nuestro blog. Y aquí también hay diferencias, porque esa doble fermentación puede hacerse: con el Método Charmant -que hace esa segunda fase en tanques) o con el Método tradicional de Champagnoise (donde la segunda fermentación se produce en la botella). Esta última opción es la más habitual y la que, por ejemplo, seguimos en Bodegas Campoameno.
  3. Hay vinos espumosos secos, semisecos y dulces. El nivel de azúcar marca la diferencia y te servirá para elegir el que mejor se adapta a lo que necesita tu paladar en cada momento. Del Brut Nature (el que tiene menos azúcar) al ‘doux’ o dulce hay siete tipos de etiquetas para los vinos espumosos, aunque los más conocidos y bebidos son el Brut Nature y el Semiseco, por ser las dos opciones que mejor se adaptan al maridaje con muy poco azúcar o una cantidad moderada. Así:
    1. El Brut nature tiene menos de 3 gramos de azúcar por litro.
    2. El extra brut, menos de 6 gramos de azúcar por litro.
    3. El brut no supera los de 15 gramos.
    4. El extra seco tiene de 12 a 20 gramos de azúcar por litro.
    5. El seco, de 17 a 35 gramos.
    6. El semiseco, de 33 a 50 gramos.
    7. Y el dulce, más de 50 gramos de azúcar por litro.
  4. La temperatura de servicio, como en todos los vinos, importa. Para poder apreciar mejor sus matices en boca, su aroma fresco e intenso a manzana verde y cítricos y su final delicado, como ocurre con el vino espumoso semiseco de uva Jaén Blanca. Lo ideal es servirlo a entre 5 y 7 grados, mejor en copa de flauta (aunque no es indispensable) y poco a poco, para que no se caliente mientras lo bebes.
  5. Si algo caracteriza a los vinos espumosos es que son fáciles de tomar, cómodos y se adaptan bien a cualquier momento. Y en estas fechas, en Navidad, Año Nuevo o Reyes, el vino espumoso es un acierto. Lo puedes ofrecer a tus invitados para darles la bienvenida, ponerlos para acompañar dulces, aperitivos o postres o en el maridaje de platos con sabores fuertes, porque el espumoso nos ayuda a limpiar el paladar y, además, nos refresca.

Nuestra recomendación: Si vas a consumir vinos espumosos en estas fiestas, elige vinos de la tierra, hechos con uvas autóctonas y elaborados de principio a fin en tu lugar de origen.

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