En Semana Santa es toda una tradición compartir aperitivos con sabor ‘cofrade’. Y el acompañamiento con vino no falla. Te hacemos tres propuestas sencillas que serán todo un acierto para tus maridajes de estos días.
La Semana Santa es una época ideal para disfrutar de la gastronomía tradicional de nuestros pueblos y ciudades. Una costumbre gastronómica donde los aperitivos salados (como el bacalao o los buñuelos) y los dulces fritos (como las torrijas o los pestiños) reinan en la mesa. Maridar estos bocados con el vino adecuado eleva la experiencia.
Aunque hay muchísimos aperitivos y tapas para disfrutar de los sabores de la Semana Santa, aquí tienes 3 maridajes que no fallan para triunfar.
buñuelos o croquetas de bacalao con Un brut nature
El sabor intenso y salino del bacalao y la textura grasa de la fritura necesitan un vino que «limpie» el paladar y contraste con la sal.
El Maridaje: Un espumoso Brut Nature como el Matahermosa de Campoameno.
¿Por qué funciona? La alta acidez, la sequedad extrema y el toque afrutado cortan la grasa de la fritura y realzan el sabor del pescado sin opacarlo.
Tosta de Bacalao Ahumado o Marinado con un rueda verdejo joven
Para aperitivos más ligeros o fríos basados en el bacalao, se necesita un vino blanco con buena acidez y frescura.
El Maridaje: Un Verdejo joven por su perfil herbal y seco. Como nuestros nuevos Verdejo con DO La Mancha o el Rueda Marqués de Campoameno Verdejo.
¿Por qué funciona? La frescura, el perfil frutal y la marcada acidez de estos vinos blancos equilibran la textura del pescado ahumado o marinado, aportando frescor y notas cítricas que cortan la grasa del aceite.
Pestiños con frizzante joven o con un moscatel
Los dulces de Semana Santa, a menudo elaborados con miel, azúcar y matalahúva, requieren vinos dulces y con cuerpo que estén a la altura de la intensidad del postre.
El Maridaje: Un Moscatel como el Sal de Fiesta ‘La Mona‘ o un frizzante como el Frizz.
¿Por qué funciona? La melosidad y el dulzor intenso equilibran la textura densa y azucarada de los pestiños y torrijas de miel, creando una armonía perfecta.
Algunas claves más para acertar con los maridajes de Semana Santa
Con los fritos: Mejor vinos secos, ácidos y con cuerpo (como finos o espumosos).
Para los dulces de miel: vinos dulces y densos, como un moscatel
Para salazones y ahumados: blancos frescos y ácidos (como un verdejo).
Quesos curados y frutos secos: Ideales con vinos tintos jóvenes o de crianza ligera, ya que la intensidad del queso aguanta mejor los taninos.
Para un picoteo variado, los vinos blancos espumosos (como el brut) son una apuesta segura que realza la mayoría de los sabores salinos de esta época.
¡DISFRUTAD DE LOS SABORES DE LA SEMANA SANTA!