5 ocasiones para llevar tu vino en lata

A nuestro frizz en lata de siempre hemos sumado este verano los otros dos frizz disponibles en botella -nuestro vino frizzante 0,0 y la novedosa sangría frizz-. ¿El resultado? Un trío de vino en lata refrescante: el Frizz con 5,5º, la Sangría Frizz y el Frizz 0,0.

Los Ready to Drink (RTD) o «listos para tomar» son tendencia desde hace tiempo. Y el formato en lata es perfecto para cumplir esa posibilidad del consumo inmediato de un producto que, en otras circunstancias, puede necesitar de menaje y utensilios adicionales. Por eso en Campoameno hemos seguido profundizando en este formato que, lejos de ser una ‘moda’, viene para quedarse dadas las demandas actuales de los consumidores. Surgen, pues, nuevos momentos de consumo. Y en ellos el vino en lata gana protagonismo, sin duda.

Consumir vino en lata no necesita copa, vaso o sacacorchos, así que su consumo es mucho más flexible. Puedes hacerlo en cualquier lugar y momento. El formato de 25 cl. de nuestras latas es ideal para transportarlo, evitando además la oxidación del vino gracias a su consumo inmediato.

Precisamente por su facilidad de consumo y transporte, el vino en lata es perfecto para muchísimas ocasiones. Más aún en verano, cuando pasamos mucho tiempo fuera de casa y llevar una botella de vino encima no suele ser muy buena idea.

¿5 ocasiones para llevar tu vino Campoameno en lata?

1 En la playa y en la piscina

Las latas son difíciles de romper y se enfrían rápido en una nevera portátil. Teniendo en cuenta que la playa, la piscina, los pantanos, las pozas, los ríos… suelen ser un destino habitual con las altas temperaturas, son también la ocasión ideal para llevarse un vino en lata refrescante, espumoso y de baja graduación alcohólica.

Da igual si vas en grupo o solo. Al ser un envase pensado para el consumo individual, no tendrás problema con lo que pueda sobrar. Porque se va a acabar seguro 😊.

2 En festivales o

en conciertos

El vino en lata es perfecto para citas musicales de este tipo. Y más si son al aire libre y multitudinarias, donde el vidrio suele estar prohibido. Son ligeras y fáciles de llevar en una mochila o un bolso.

Además, ten en cuenta que una lata estándar equivale aproximadamente a una copa y media. Para quien quiere beber con moderación, la lata es ideal.

3 En picnis

y comidas al aire libre

Como hemos dicho, no hacen falta utensilios extra. Así que, como lo que queremos evitar es ir demasiado cargados con la comida, la manta, las sillas, etcétera, al menos el peso no será por culpa de la bebida y sus aparejos.

Además, nos evitamos accidentes con cristales rotos y nos aseguramos que la temperatura del vino se mantiene más estable gracias al aluminio.

4 En viajes

Otra ventaja del vino en lata (de aluminio, como hemos comentado). En el coche, el autobús, el tren, el barco o incluso el avión podemos llevar varias unidades sin riesgo de rotura. Además resulta más práctico y seguro, sin riesgo de derrames y con un envase que facilita su apertura y su inmediato consumo en casi cualquier momento del viaje.

Cada lata es individual, herméticamente cerrada, sin oxidación previa y, lo mejor de todo, sin vino desperdiciado.

5 En barbacoas

y terrazas

Se enfría rápido en hielo y es fácil de repartir. Además, también lo hemos dicho ya: es una opción muy práctica cuando no quieres abrir una botella entera para ti solo.

A los refrescos de siempre o la cerveza, habituales de las barbacoas y asados que solemos organizar en primavera u otoño, se une ahora el vino en lata. Si te gusta el vino, ¿por qué no tomarlo sin que te preocupe abrir una botella para compartir?

recuerda: Para los planes espontáneos el vino en lata es la solución perfecta

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