Cada día de San Valentín es un reto para muchos de nosotros. Queremos sorprender a nuestra pareja, hacerle un regalo atractivo o compartir juntos un momento especial. Y a veces se nos acaban las ideas…
Pero, aunque no sea la primera vez que lo decimos, descorchar un buen vino -no hace falta que sea carísimo- y compartir una charla en vuestro rincón favorito puede resultar un ‘detallazo’ y no requiere demasiado presupuesto.
Por eso hemos pensado que una cena romántica o un tardeo con cierto encanto son suficientes para celebrar un San Valentín como merece, siempre eligiendo buenos maridajes.
Celebrar San Valentín en casa puede ser más romántico e íntimo que salir, especialmente si te enfocas en un buen ambiente, un excelente vino y, cómo no, un adecuado maridaje. ¿Algunas cositas que pueden hacer la tarde o la noche especial?
-
- Apaga las luces y usa velas (muchas) y luces cálidas para un ambiente íntimo.
-
- Viste la mesa de forma elegante, con flores frescas o pétalos, pero sin recargar.
-
- Crea una lista de reproducción con música suave de jazz, bossa nova o vuestras canciones favoritas.
-
- Recibe a tu pareja con una copa de vino espumoso, para brindar desde el primer minuto.
Tardeo con Encanto, un plan Relajado y divertido
El tardeo de San Valentín se centra en compartir, picar y disfrutar de sabores versátiles. Te proponemos varias opciones con su maridaje correspondiente:
El clásico. Espumoso Brut Nature + tabla de quesos y embutidos. La frescura del espumoso corta la grasa de los quesos y embutidos, limpiando el paladar.
El colorido. Cal y Canto Rosado + tapa de salmón Ahumado. Un rosado pálido y seco es ideal para conversar y disfrutar de sabores ligeros pero intensos.
El sofisticado: Un Finca La Melendra Blanco + bocado salino. Un blanco con acidez es perfecto para ostras o conservas.
¿Un tardeo diferente?
Prepara una sesión de cata de vinos casera: Elige un blanco, rosado y tinto y haced una cata a ciegas, adivinando notas y puntuando cuál os gusta más a cada uno.
Cena Romántica, una opción recurrente pero personalizable
El objetivo es la sofisticación, usando vinos que realcen sabores sin opacarlos. Al fin y al cabo esa es la clave de un buen maridaje.
Aperitivo: Espumoso + Tartar de atún o sushi. Un Brut Nature o un frizzante joven ofrece burbuja fina que armonizan con platos crudos y frescos.
Principal (Carne): Cabernet Sauvignon o Merlot + un chuletón o entrecot. Para carnes rojas, busca vinos tintos con estructura, como un Cabernet Sauvignon de cuerpo medio-alto, que suaviza sus taninos al combinar con la grasa de la carne.
Principal (Pescado/Arroz): Chardonnay. Si optas por pescado blanco o un arroz, también puedes optar por un varietal, que ofrece una textura cremosa y notas de fruta madura que sorprenden.
Postre: Espumoso dulce + Chocolate. Un espumoso dulce ofrece el maridaje perfecto con chocolate, especialmente si se acompaña de frutas rojas.
Si no quieres una cena tan compleja, puedes optar por:
-
- Tapeo Gourmet. En lugar de cocinar platos complicados, preparen una tabla de quesos y embutidos de alta calidad, buen pan y uvas. Marídalo con un vino blanco intenso (Chardonnay) o un rosado fresco.
-
- Pasta con Trufa. Pasta cremosa con trufa o champiñones, ideal con un Sauvignon Blanc como el Mar y Luna Blanco.
-
- Postre: Una mousse de chocolate negro o fresas con nata, maridado con un espumoso.
UN TIP: Si preparas la cena en casa, opta por recetas lentas (slow cooking) como un risotto de setas, que maridan de forma excepcional con vinos ligeros, como un Campoameno Tempranillo Rosado.
Elijas lo que elijas, disfruta del momento que estás compartiendo con esa persona tan especial