La copa de vino: los 3 tipos más conocidos y versátiles

Existen decenas de tipos de copa. Pero, como no es cuestión de tenerlas todas ni de atesorar cristalerías que en la mayoría de ocasiones no usamos, nosotros te hablamos de los tres tipos de copa de vino más conocidos y versátiles. Son la Borgoña (ideal para vinos tintos delicados y aromáticos), la Burdeos (perfecta para tintos con cuerpo y mayor tanicidad) y la estándar o de vino blanco (diseñada para preservar los aromas florales y la frescura).


Como dice Wikipedia, la copa es fundamental para la correcta degustación del vino. No es solo cuestión de estética sino que su diseño está pensado para potenciar las virtudes aromáticas y gustativas de cada tipo de vino. Por eso existen cerca de una veintena de tipos de copa -riesling, ISO para cata, de flauta, Sauternes, Madeira, Oporto, etc. Dicho esto, y por ser algo prácticos, vemos en este post los tres tipos más comunes y completamente diferentes que hay, puesto que están pensadas para variedades distintas.

Independientemente del estilo de copa, la copa de vino perfecta es de cristal -liso, transparente e incoloro- y con un grosor máximo de 1 milímetro.

Es decir, debe permitir observar el vino a través del cristal y al contraluz para apreciar si tiene impurezas o no, así como los matices de color, que ayudan a describirlo y ver su nivel de oxidación.

copa burdeos

Para qué vinos: tintos con cuerpo y taninos, como un Cabernet Sauvignon o un Merlot.

Anatomía: Es alta, con un cuerpo grande pero estilizado y una boca un poco más estrecha que el cuerpo.

Cualidades: Ayuda a que el aire entre bien y dirige el trago hacia el centro de la boca para suavizar los sabores fuertes. La forma también contribuye a que el vino entre en contacto con la parte posterior de la boca, para sentir los matices más fuertes.

Esta es la copa por excelencia de los vinos tintos. Guarda un parecido a la copa borgoña, aunque posee un cuello más cerrado y un cáliz más largo.

copa borgoña

Para qué vinos: tintos más suaves y delicados, como un Pinot Noir.

Anatomía: Tiene una base muy ancha y redonda (como un globo) y la boca es más abierta.

Cualidades: Con su gran espacio permite que los olores del vino se junten y suban rápido hacia la nariz. La forma de la copa logra que el vino fluya fluir hasta la punta de la lengua, de modo que la dulzura del vino se pueda sentir continuamente.

copa estándar o de vino blanco

Para qué vinos: blancos y rosados.

Anatomía: Es más pequeña y estrecha que la de tinto.

Cualidades: Mantiene el vino frío por más tiempo y acerca los olores de las frutas directo a la nariz sin perder la frescura. La forma delgada invita a sostener el tallo de la copa y, ya que el vino blanco es muy sensible a la temperatura, éste no se alterará con la temperatura.

¿Cuáles son las partes de la copa?

El balón, cáliz o tazón: Permite agitar el vino sin derramarlo y facilita la oxigenación.

La boca: Se estrecha arriba para concentrar los aromas y dirigirlos a la nariz. Un borde frágil permite apreciar mejor las sutilezas del vino.

El tallo o fuste: Evita que la mano caliente el vino.

La base o pie: Da estabilidad a la copa.

En cualquier caso, y más allá de la elección de la copa o de nuestras propias preferencias, lo importante es usar una copa amplia para los vinos tinto (para liberar aromas complejos) y una copa más estrecha para los vinos blancos (para concentrar los olores frutales y evitar que el vino suba de temperatura muy rápido).

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