Como hace poco ha sido el Día Mundial de la Alimentación, hemos seleccionado cuatro alimentos básicos de la dieta mediterránea y sus maridajes ideales con vino. Son alimentos imprescindibles y seguro que forman parte de tus costumbres gastronómicas habituales. Te gusten todos o simplemente alguno, creemos que cada alimento marida mejor con unas bebidas que con otras. Aunque, por supuesto, tú decides si quieres acompañar cada plato con algún vino en días concretos u ocasiones especiales.
Ahí va nuestra propuesta de alimentos + maridaje con vino
Pescado blanco con vinos blancos secos y frescos, como un verdejo
El pescado blanco marida a la perfección con vinos blancos secos, frescos y de acidez equilibrada, como un verdejo o un sauvignon blanc.
¿Qué tener en cuenta en el maridaje con vino blanco?
- Respeta la delicadeza propia de los pescados blancos. La merluza, el lenguado, la dorada, el mero… tienen una textura suave y un sabor sutil que un vino demasiado potente podría enmascarar.
- Limpia el paladar. Aunque, como hemos dicho, los pescados blancos tienen un sabor más suave que los azules, puede ser necesario equilibrar la grasa (especialmente en pescados fritos o guisos con aceite de oliva). Por eso, la acidez y el carácter frutal y herbáceo de un verdejo ayudan a refrescar la boca entre bocado y bocado.
Tip adicional
Dicen muchos expertos que utilizar el mismo tipo de vino blanco seco en la preparación de recetas tradicionales —como la merluza en salsa verde o al horno— crea una armonía perfecta entre el plato y la copa. ¿Lo has probado? Ya nos cuentas.
Carne roja con vinos tintos con cuerpo y estructura, como un Tempranillo o un Cabernet Sauvignon
Ya nos lo habéis escuchado decir muchas veces: los vinos tintos con cuerpo y estructura, como el Tempranillo o el Cabernet Sauvignon, son el maridaje ideal para la carne roja porque sus taninos y su acidez equilibran la grasa natural y potencian el sabor de la proteína. De hecho, los taninos actúan como un limpiador en el paladar, suavizan la sensación grasa y hacen que cada bocado se sienta plenamente.
¿Qué tener en cuenta en el maridaje con vino tinto?
- Atento a la temperatura de servicio: Disfruta estos vinos tintos entre los 14 °C y 18 °C para apreciar sus notas frutales y especiadas sin que el alcohol domine en boca.
- Si la carne es muy grasa o requiere de cocciones largas (como un Ribeye, Tomahawk o un asado), es mejor que optemos por vinos más estructurados, como un Rioja o un Ribera del Duero.
Pasta con vinos ligeros y jóvenes, tintos o blancos según con qué esté cocinada
La pasta es uno de los alimentos básicos y por ese merece especial atención. El maridaje de la pasta depende principalmente de la salsa o los ingredientes con los que esté cocinada:
- Las salsas cremosas (carbonara, quesos o nata) aceptan tanto un blanco con volumen y paso por barrica (como un Chardonnay) como un tinto suave y afrutado, o incluso un vino espumoso.
- Si acompañamos la pasta con salsas ligeras y verduras (pesto, aceite y ajo, etc.) es más adecuado servir el plato con vinos blancos jóvenes y frescos, como un verdejo o un sauvignon blanc, que aportan notas herbáceas y acidez para limpiar el paladar.
- Para las salsas de carne (como la boloñesa o el ragú), mejor inclinarse por vinos tintos con más cuerpo o crianza, como un Rioja Crianza o un Ribera del Duero, cuyos taninos equilibran la grasa y la intensidad de la carne.
Queso curado con un tinto de crianza potente
La grasa y la sal de un queso maduro (como un manchego curado o un queso castellano de oveja) tienen la estructura suficiente para sostener los taninos y las notas de madera de la barrica. Por eso nuestro consejo pasa por un maridaje con tintos con cuerpo, buena acidez y taninos pulidos. Funcionan de forma excelente los monovarietales de Tempranillo, Garnacha o uvas con carácter propio como la Bobal (cuya acidez limpia muy bien la grasa del queso).
Un maridaje acertado aumenta la experiencia de degustar el queso, otro alimento básico y presente en la mayoría de los hogares.